La noche del cazador

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El famoso truco o trato, las fiestas de disfraces, la lectura de historias de miedo o el visionado de alguna película de terror son algunas de las actividades típicas de Halloween. Nosotros os proponemos La noche del cazador, un fascinante relato cinematográfico donde su director, Charles Laughton, supo mezclar infinitas referencias, desde los cuentos de hadas de los hermanos Grimm, al terror de Poe, a una exquisita ambientación expresionista –con esa lucha constante de luces y sombras– en una de las películas más escalofriantes y hermosas de la historia del cine sobre los miedos y pesadillas infantiles donde los niños viven inmersos en un asfixiante clima de miedo, en un mundo adulto tentado por el deseo, el delirio, la avaricia y son testigos de la lucha entre el bien y el mal.

Una película cruda, tierna, onírica, realista,… inclasificable, que en su día fue un fracaso y hoy es considerada una pieza única e irrepetible y que nos regala, entre muchas, la imagen del falso predicador, Harry Powell (Robert Mitchum) con sus manos tatuadas con las palabras Amor y Odio, entrelazadas en infinita pugna, como un icono del cine.

Podemos adelantarlo, no importa, al final triunfa, al menos temporalmente, el Bien, porque como dice el personaje de Lillian Gish: “El viento sopla y la lluvia es fría, pero los niños resisten”.